Sviatoslav Richter y Elisabeth Leonskaja compartieron una conexión profunda basada en la amistad, el respeto mutuo y el amor por la música. Leonskaja, considerada una de sus discípulas más cercanas de Richter, heredó del maestro no sólo la extraordinaria técnica, sino también la sensibilidad para revelar el alma de cada pieza. Su relación trascendía el arte: Richter la guiaba con una sabiduría llena de humanidad, y Leonskaja respondía con una pasión que hoy mantiene viva su esencia.
Actualmente, Elisabeth Leonskaja es la gran baluarte de una escuela interpretativa basada en la profunda sinceridad y respeto al compositor, que tiene en pianistas como David Oistrakh, Emil Gilels y el propio Richter, sus fundamentos más celebrados.
El 15 de diciembre en el Palau de la Música Catalana, Leonskaja vuelve a nuestra temporada y nos transportará, con las últimas sonatas de Mozart, Schubert y Beethoven, a disfrutar de una tradición y una manera de entender la música alejada del ruido y los artificios.

Recuerdo mi trabajo con él como probablemente una de las épocas más importantes de mi vida y todavía hoy aprendo cosas de esa relación. Richter fue una luz muy intensa que ha alumbrado mi camino.
Elisabeth Leonskaja