
Retrato de Constanze Mozart, pintado por Hans Hansen; 1802
Al padre de Mozart no le gustó nunca el compromiso de su hijo con Constanze Weber, y solo aprobó la boda con ella cuando esta ya era inevitable.
No se sabe por qué Mozart, después de dejar Salzburgo e irse a vivir a Viena con Constanze, escribió la Gran Misa en do menor, pero todo parece indicar que respondía a una promesa que el mismo Mozart se hizo: estrenaría una nueva misa en Salzburgo si conseguía llevar a Constanze como mujer y presentarla oficialmente ante su padre.
Finalmente, Mozart logró su propósito. Volvió a Salzburgo y estrenó la misa en la iglesia de Sant Pere el 23 de octubre de 1783, con Constanze cantando uno de los papeles de soprano solista y ante la presencia de su padre Leopold Mozart y Nannerl, su estimada hermana.
Según Maynard Solomon, biógrafa del compositor, esta misa de belleza sublime representó una ofrenda de amor absoluto de Mozart a su querida Constanze.
Mozart y Constanze estuvieron juntos hasta la muerte del compositor el 1791. Juntos tuvieron seis hijos de los cuales solo dos sobrevivieron a la niñez. Constanze murió el 1842 en la edad de ochenta años, después de completar la primera biografía del genio de Salzburgo.