El recital de ayer de Joshua Bell fue una de esas noches que dejan huella y que resumen bien el espíritu de la temporada de la Franz Schubert Filharmonia en el Palau. Volver a contar con Bell fue un honor, y compartirlo con una sala completamente entregada, un privilegio.
Con un fraseo exquisito y el sonido inconfundible de su Stradivarius, Joshua Bell construyó un recorrido musical lleno de matices: de la claridad de Schubert a los colores de Grieg, hasta la energía y el virtuosismo de Prokófiev. A su lado, Alasdair Beatson ofreció un acompañamiento atento y refinado, estableciendo un diálogo preciso y natural.
La respuesta del público, con el Palau en pie, cerró una noche de música con mayúsculas. La temporada de la Franz Schubert Filharmonia continúa, en un año muy especial en el que celebramos nuestros primeros 20 años de trayectoria, con muchos más conciertos para seguir compartiendo emociones en el Palau de la Música Catalana.
Joshua Bell y Alasdair Beatson ofrecieron los siguientes bises:
Chaikovski: Melodie, op. 4 n.º 3
Wieniawski: Tarantella, op. 16
Chopin: Nocturno en mi bemol mayor, op. 9 n.º 2










Fotos por Paula Moreno Jurado