29.01.2025
Actualidad

Mendelssohn y la reina Victoria

MENDELSSOHN EN ESCOCIA

Mendelssohn fue un gran amante de Gran Bretaña, un país que le veneraba como el mayor genio musical. Los viajes de Mendelssohn a Escocia inspiraron una de sus obras más queridas: la Sinfonía nº 3, ‘Escocesa’.

Esta sinfonía es un homenaje sonoro a los paisajes escoceses: los acantilados esculpidos por el viento, los valles rodeados de niebla y los castillos cargados de historia impregnan esta sinfonía con una fuerza única. Las cuerdas evocan el movimiento de las olas contra las costas salvajes, mientras los vientos recrean la brisa marina y la niebla de los Highlands.


Uno de los paisajes escoceses que deslumbraron a Félix Mendelssohn.

MENDELSSOHN EN BUCKINGHAM PALACE

La mayor admiradora de Mendelssohn era la misma reina Victoria que le consideraba "el mayor genio musical desde Mozart".

El 9 de julio de 1842, la reina invitó a Mendelssohn al palacio de Buckingham, y dejó por escrito su impresión describiéndolo como “un hombre delicado, con un frente intelectual impresionante… muy modesto y sencillo”. También dijo que tanto ella como el príncipe Alberto “Lo venerábamos no sólo por su genio musical, sino también por su espíritu puro”.

Cinco años después, en 1847, Mendelssohn volvió a Gran Bretaña para dirigir la Sinfonía nº 3 'Escocesa' ante la reina Victoria y el príncipe Alberto. El compositor no sabía que aquella sería la última visita a su amada Gran Bretaña; Meldelssohn moría poco después a la edad de 38 años.

El príncipe Alberto tocando el piano ante la atenta mirada de la reina Victoria y Félix Mendelssohn.