22.01.2025
Notas del concierto

El arte de la cuerdas

La Franz Schubert Filharmonia ofreció en el Palau de la Música un concierto de gran profundidad musical, con la inspirada dirección e interpretación desde la posición de primer violín de Vlad Stanculeasa.

Iniciamos el concierto con Octeto de cuerda op. 20 de Mendelssohn, una obra genial compuesta con sólo 16 años, que el propio compositor insistió en que había que ser interpretado con sonoridad orquestal, más que cambrística. La orquesta puso de relieve esta premisa gracias al sonido virtuoso del contrabajo, que reforzó los registros graves y añadió profundidad sinfónica. El primer movimiento, lleno de energía juvenil, brilló por su precisión, mientras que el scherzo cautivó con su ligereza y agilidad. El Presto final cerró la obra con una explosión de energía virtuosa.

En la segunda parte, la Serenata para cuerdas op. 48 de Chaikovski destacó por el equilibrio entre la elegancia y la emoción. El solemne Pezzo in forma di sonatina que abre la partitura ofreció un diálogo noble y orgánico entre las secciones. El Vals fluyó con delicadeza y encanto, mientras que Élégie nos conmovió con un control exquisito del tempo y el equilibrio de colores. El apoteósico Tema Russo puso el punto final con vitalidad y sofisticación.

Por último, los músicos de la Franz Schubert Filharmonia regalaron un bis de Sibelius maravilloso que detuvo el tiempo.

El bis que se ofreció fue:
J. Sibelius: Impromtu para orquesta de cuerdas, op. 5

Fotos por Martí E. Berenguer