
PARIS NO ENTIENDE A MOZART
En septiembre de 1777, Mozart, de 21 años, se marchó hacia París con la intención de encontrar un buen trabajo. Llegó a la capital francesa seis meses después con energía para recorrer la ciudad, realizar contactos y tocar en conciertos privados.
A través de un viejo amigo, Mozart conoció al duque de Guînes, que le encargó el Concierto para flauta y arpa. (El duque era flautista, su hija arpista.). Mozart vertió en el concierto toda su genialidad compositiva, escribiendo una obra delicada, de melodías maravillosas que lo han convertido en una obra muy querida por el público.
Desgraciadamente, Mozart recibió sólo un regalo simbólico por su obra y palmaditas en la espalda. París no entendía al genio de Salzburgo y Mozart se marchó de la ciudad.

VIENA AMA A BEETHOVEN
La Séptima Sinfonía de Beethoven, es un testimonio de la resiliencia del compositor de Bonn.
En medio de retos personales, marcados por una sordera creciente y el colapso de una apasionada historia de amor, e históricos, Napoleón volvía a blandir su ejercido por Europa, Beethoven supo canalizar sus luchas internas creando una de sus obras más dramáticas y emocionantes; la Séptima Sinfonía.
El estreno en Viena el 8 de diciembre de 1813, dirigido por el mismo Beethoven con fervor y exuberancia física, fue todo un éxito. El público incluso exigió la repetición del segundo movimiento. Viena amaba a Beethoven y lo coronaba como el mayor compositor jamás escuchado.
FECHAS DEL CONCIERTO