La Franz Schubert Filharmonia, bajo la dirección de Laurence Equilbey, nos hizo descubrir la música de Louise Farrenc. Nacida en 1804, años antes que Schumann y Mendelssohn, Farrenc se inscribe plenamente en el universo del romanticismo temprano, pero con un sello distintivo que la hace única. Equilbey y la orquesta reforzaron la lectura vital y dinámica de la primera sinfonía de Farrenc, con el compromiso firme de aproximar la música de esta gran compositora al público.
En la segunda parte, y para conmemorar el centenario de la muerte del compositor, los intérpretes interpretaron el Réquiem de Fauré, una de las obras más impresionantes del repertorio.
El Coro de Cámara del Palau destacó por su admirable precisión y gusto.Los cantores consiguieron una delicada armonía en el Offertoire y las sopranos brillaron con exquisitez tanto en el In Paradisum como en el Agnus Dei.
Por su parte, el barítono José Antonio López cantó con gran expresividad y pulcritud emocional el Libera Me y Núria Rial aportó una delicadeza conmovedora al Pie Jesús.
Una noche de música a flor de piel en la que Franz Schubert Filharmonia y todos los intérpretes dedicaron el concierto al pueblo del País Valencià.











